Archivos Mensuales: mayo 2018

El fenómeno del Tutu Tuesday

Un tutú de la célebre diseñadora Barbara Karinska.

Todos los martes las bailarinas y compañías de danza inundan las redes sociales de fotografías de esta icónica prenda bajo el hashtag #TutuTuesday 

IRATXE DE ARANTZIBIA/ SAUTDEBASQUE

La irrupción de las redes sociales ha cambiado el modo de comunicación entre bailarines/compañías de danza y su público. Intrigada por el recurrente hashtag #TutuTuesday, hoy dedico estas líneas al fenómeno que irrumpe todos los martes y llena las redes sociales de imágenes de tutús. Según la definición del diccionario de la RAE, un tutú es una falda corta de varias capas y mucho vuelo, usada por las bailarinas de danza clásica. Sin embargo, esta prenda icónica del ballet ha levantado pasiones mucho más allá del mundo del ballet, ya que, al parecer, el nacimiento del fenómeno del Tutu Tuesday es ajeno al arte de Terpsícore. Entre las diferentes versiones que circulan por Internet, hay una que apunta que este fenómeno nació como consecuencia de que Carla Tutu escogió esta prenda para la fiesta de Año Nuevo, que cayó ese año en martes. Después de divertirse en la fiesta, decidió usar un tutú todos los martes del año 2008 y comenzó a planear el primer Tutu Tuesday. La diseñadora gráfica del San Francisco Ballet, Paige Smith, creó el logotipo del Tutu Tuesday y este tipo de fiesta se extendió desde San Francisco hasta Nueva York.

Hay otras vertientes más solidarias acerca de la existencia del Tutu Tuesday. Noticias como que este fenómeno ha conseguido una sonrisa en jóvenes pacientes de diferentes hospitales de Estados Unidos o aliviado su dolor en tratamientos contra el cáncer, le dan otra dimensión al Tutu Tuesday. Incluso la actriz Jennifer Garner es una ferviente impulsora del mismo. Otra cara de este fenómeno, es el uso del tutú en las escuelas norteamericanas para combatir los estereotipos de género.  Sea por un motivo lúdico, por un motivo solidario o por un motivo didáctico, ¡¡¡feliz #TutuTuesday a todos!!!!

EVOLUCIÓN DEL TUTÚ. (De izda a dcha) Marie Taglioni en ‘La Sylphide’ (1832); Anna Pavlova en ‘La muerte del cisne’ (1908); George Balanchine, rodeado de Suzanne Farrell, Mimi Paul, Violette Verdy, y Patricia McBride en ‘Jewels’ (1967) © Foto The George Balanchine Trust; Kayoko Everhart de la Compañía Nacional de Danza, en ‘The vertiginous thrill of exactitude’ (1996), de William Forsythe. © Foto: Jesús Vallinas/ CND 2016.

Un poco de historia sobre el tutú…

El tutú tal y como se conoce actualmente surgió en la década de los 20 del siglo XIX y se popularizó cuando Marie Taglioni (1804-1884) estrenó ‘La Sylphide’ (1832) -hecho histórico también citado como la oficialización de las zapatillas de punta-. Anteriormente, el ballet como espectáculo de corte empleaba la indumentaria usual en ese ámbito, hasta que La Camargo (Marie Anne de Cupis de Camargo, 1710-1770) decidió acortar su falda y prescindir del tacón en sus zapatillas para poder ejecutar pequeños saltos y que sus pies fueran visibles al público.

Por lo tanto, ‘La Sylphide’ es la obra con la que nace el embrión de lo que será el tutú romántico, falda vaporosa, hecha de tul o muselina y con una longitud hasta media pantorrilla. Con el impulso del Ballet Imperial Ruso en la época zarista, la falda se acortó y se incluyeron varillas para dar rigidez a ésta y, a la vez, dejar las piernas de la bailarina al descubierto. Así nació el tutú de plato.

En el siglo XX, la entente formada por George Balanchine (1904-1983) y la diseñadora Barbara Karinska (1886-1983) dejó su propia huella estilística en la historia del tutú, al que definieron como «un soplo de polvo». Con la intención de proporcionar movilidad, Balanchine era un entusiasta del tutú de crepe largo, con múltiples capas de tul sin atar, de forma que los tejidos flotaban cuando la bailarina se desplazaba en escena. Para mantener el efecto flotante y vaporoso, Karinska unió seis o siete capas de tul superpuestas, siendo cada una media pulgada más larga que la anterior y todas ellas unidas por tachuelas. ‘Mr. B’ ha pasado a la historia como el padre del ballet en América y en ello también tuvo que ver la labor de Karinska, quien realizó el vestuario para los setenta y cinco ballets de Balanchine. «Atribuyo el cincuenta por ciento del éxito de mis ballets clásicos a los trajes que Karinska ha creado», confesó el coreógrafo.

En tiempos más recientes, el revolucionario de las bases del ballet académico, William Forsythe (Nueva York, 1949) creó para el Ballet de Frankfurt la obra ‘The vertiginous thrill of exactitude’ (1996). Forsythe se divierte jugando con los códigos del ballet académico, lo que supone un reto para los bailarines, ya que interpretar esta pieza es toda una demostración de lo que el vocabulario clásico ofrece de pureza y brillantez. El vestuario femenino se compone de un tutús rígidos de color verde pistacho, firmados por Stephen Galloway. Los 164 años que median entre el tutú de la sílfide Marie Taglioni y los poderosos platos verde de Galloway en la obra de Forsythe, resumen el devenir de la historia del ballet.

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