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Panorámica de la danza en 2015

Éste ha sido un año repleto de PREMIOS para nuestros artistas de la DANZA y nos dejó imágenes como éstas…

Felicitación 2015

Estas noticias han sido recogidas a modo de apuntes personales, muchas de ellas han aparecido en los medios de comunicación y sus protagonistas son principalmente bailarines y coreógrafos vascos y españoles. Por un 2016 repleto de buenas noticias y de mucha, mucha DANZA en mayúsculas.

Y para quien tenga duda de a qué noticia hacen referencia, ver el link 😉

Felicitación 2015

EGUBERRI ON ETA URTE BERRI ON!!!

¡¡¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!!!

Iratxe de Arantzibia
Periodista y Crítica de Danza
Responsable de Comunicación

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Mensaje del Día Internacional de la Danza 2015

Retrato de Israel Galvan. © Luis Castilla

Retrato de Israel Galvan. © Luis Castilla

El coreógrafo y bailaor español Israel Galván ha sido el encargado de escribir el manifiesto de este año

Israel Galván de los Reyes (Sevilla, 1973), coreógrafo y bailaor flamenco de dilatada carrera profesional, además de Premio Nacional de Danza 2005, ha sido el encargado de escribir el Mensaje del Día Internacional de la Danza 2015, que reza así:

“Carmen Amaya, Valeska Gert, Suzushi Hanayagi, Michael Jackson…danza inclasificable. Yo no podría descifrar sus estilos de baile… los veo como turbinas generadoras de energía y esto me hace pensar en la importancia de la coreografía sobre esa misma energía del que baila. Seguramente lo importante no es la coreografía, sino precisamente esa energía, el torbellino que provoca.
Imagino una bobina tesla atrayéndolos a todos y emitiendo un rayo sanador y provocando una metamorfosis en los cuerpos: Pina Bausch como mantis religiosa, Raimund Hoghe convertido en escarabajo pelotero, Vicente Escudero en insecto palo y hasta Bruce Lee en escolopendra.

Bailé mi primer dúo con mi madre, embarazada de 7 meses. Puede parecer una exageración. Aunque casi siempre bailo solo, imagino que me acompañan fantasmas que hacen que abandone mi papel de “bailaor de soledades”. No querría decir Didi-Huberman: de soleares.

De pequeño, no me gustaba el baile, pero era algo que salía de mí de una forma natural y fácil. Casi instintiva. Con el tiempo me di cuenta que el baile curaba, me hacía efecto, casi medicinal, me ayudó a no ser tan introvertido y a abrirme a otras personas. He visto la imagen de un niño enfermo de ébola curándose a través de la danza. Sé que es una superstición, pero, ¿sería eso posible?

Después, el baile, acaba convirtiéndose en una obsesión que consume mis horas y que hace que baile hasta cuando me quedo quieto, inmóvil, apartándome así de la realidad de las cosas. No sé si esto es bueno, malo o necesario pero… así es. Mi hija Milena, cuando estoy quieto en el sofá, pensando en mis cosas, con mi propio runrún, me dice: papi, no bailes.

Y es que veo a la gente moviéndose al andar por la calle, al pedir un taxi, al moverse con sus diferentes formas, estilos y deformidades.¡Todos están bailando! ¡No lo saben pero todos están bailando! Me gustaría gritarles: ¡hay gente que todavía no lo sabe!, ¡todos estamos bailando! , ¡los que no bailan no tienen suerte, están muertos, ni sienten ni padecen!

Me gusta la palabra fusión. No como palabra de marketing, confusión para vender un determinado estilo, una marca. Mejor fisión, una mezcla atómica: una coctelera con los pies clavados en el suelo de Juan Belmonte, los brazos aéreos de Isadora Duncan y el medio cimbreo de barriga de Jeff Cohen en Los Goonies.Y con todos estos ingredientes hacer una bebida agradable e intensa, que esté rica o amarga o se te suba a la cabeza. Nuestra tradición también es esa mezcla, venimos de un cóctel y los ortodoxos quieren esconder su fórmula secreta. Pero no, razas y religiones y credos políticos, ¡todo se mezcla! , ¡todos pueden bailar juntos!. Quizás no agarrados, pero sí unos al lado de los otros.

Hay un antiguo proverbio chino que dice así: el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo. Cuando una mosca levanta el vuelo en Japón, un tifón sacude las aguas del Caribe. Pedro G Romero , después de un aplastante baile por sevillanas, dice: el mismo día que cayó la bomba en Hiroshima, Nijinsky repitió su gran salto en un bosque de Austria. Y yo sigo imaginando: un latigazo de Savion Glover hace girar a Mikhail Baryshnikov. En ese momento, Kazuo Ono se queda quieto y provoca una cierta electricidad en María Muñoz que piensa en Vonrad Veidt y obliga a que Akram Khan provoque un terremoto en su camerino: se mueven sus cascabeles y el suelo se tiñe con las gotas cansadas de su sudor.

Me gustaría poder dedicar este Día Internacional de la Danza y estas palabras a una persona cualquiera que en el mundo esté bailando en este justo momento. Pero, permitidme una broma y un deseo: bailarinas, músicos, productores, críticos, programadores, demos un fin de fiesta, bailemos todos, como lo hacía Béjart, bailemos a lo grande, bailemos el Bolero de Ravel, bailémoslo juntos”.

Mensaje DID 2015_Israel Galván

IsraelGalvan_biografia_EN

IsraelGalvan_biografia_FR

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Una noche en los Premios Max

Premios Max_LogoCabaret estridente

IRATXE DE ARANTZIBIA/ SAUTDEBASQUE

Estridente fue la palabra más repetida durante la noche de la entrega de los XVII Premios Max, organizados por la Fundación SGAE. Desde los imposibles modelos de algunas invitadas hasta la puesta en escena de Mariano de Paco, director de la gala, todo rezumaba estridencia en el máximo esplendor del término. Con la envidiable temperatura exterior de 27 grados, los invitados se resistieron a entrar en el Teatro Circo Price. Poco a poco, se fue organizando el photocall en torno a la manzana de la discordia: la estatuilla de Joan Brossa con forma de fruta que iba a dirimir quién era el más bello de noche, cual nueva reedición de juicio de París.

Dos eran los nombres propios más repetidos en las quinielas periodísticas previas al reparto de manzanitas: Juan Diego Botto e Israel Galván. Uno presente, otro ausente por su próximo estreno. La sala de prensa era un caótico hervidero, donde lo que reinaba era el griterío de Jimmy Barnatán como maestro de ceremonias del evento desde una pantalla de tamaño colosal. Ahí empezó a acuñarse el término de la noche: estridente.

XVII Premios Max: Fernando Bernués (Tanttaka Teatroa), con el Max como Mejor Empresa Privada.

XVII Premios Max: Fernando Bernués (Tanttaka Teatroa), con el Max como Mejor Empresa Privada.

Pero también vertiginoso. Cada entrega de un galardón iba seguida por la consabida comparecencia ante los medios, las preguntas más o menos acertadas y las carreras por escribir. El primero en pasar el ritual fue Fernando Bernués (Tanttaka Teatroa), para recibir el Max como Mejor Empresa Privada, quien acudió al evento acompañado de su mujer Mireia Gabilondo. Pero el más deseado fue Juan Diego Botto. La comparecencia más sentida la protagonizó Lola de Ávila, hija de la recientemente fallecida María de Ávila (1920-2014), Premio Max de Honor, quien se mostró visiblemente emocionada. Tan acelerado fue el ritmo que la ceremonia o el “cabaret de carne, cuero y pinchos de metal como metáfora de la lucha por la supervivencia, la mejora y la excelencia del arte” como definió su director, finalizó quince minutos antes de lo previsto.

Entre los asistentes a ese despropósito de gala, finalistas teatreros como Sergio Peris Mencheta, Tristán Ulloa, Carles Alfaro, Rodolf Sirera, Carolina África, Esteve Soler, Juli Disla, Jaume Pérez, Elisa Sanz, Kiti Mánver, Julieta Serrano, Pedro Casablanc o Francesc Orella o danzarinas como Eva Yerbabuena, Sol Picó, Rocío Molina. También se acercaron José Luis Alonso de Santos, presidente en funciones de la recién creada Academia de las Artes Escénicas de España, Ramón Barea, Gemma Cuervo, Cayetana Guillén-Cuervo, Manuela Galiana, Mónica Runde, Daniel Huarte, Ana Torrent, Gorka Otxoa, Fernando Tejero, Santiago Molero o Marta Larralde, entre otros.

Entre las ausencias, además del premiadísimo Israel Galván, el ministro José Ignacio Wert. El INAEM estuvo representado por su director general, Miguel Ángel Recio. Al finalizar, unos y otros se reunieron el hall del Price para brindar por sus éxitos u olvidar sus batacazos. Poco tiempo permanecieron los agraciados con las manzanitas en la copa tras el evento. Entre los que aún se quedaron allí, pequeños corrillos, besos y abrazos tan histriónicos como la profesión. Dada la maravillosa temperatura reinante, en el exterior del Price se reunieron los empedernidos fumadores junto con aquellos que luchaban por hacerse con un taxi. La fiesta oficial prosiguió en una conocida discoteca de la capital, aunque muchos asistentes decidieron hincarle el diente a alguna tapa en cenas improvisadas por el barrio de Lavapiés y aledaños del teatro. La XVII edición de los Premios Max era ya historia.

XVII Premios Max: Juan Diego Botto, el triunfador de la noche por "un trozo invisible de este mundo", con dos de sus cuatro galardones. Teatro Price de Madrid, 26 Mayo 2014.

XVII Premios Max: Juan Diego Botto, el triunfador de la noche por “un trozo invisible de este mundo”, con dos de sus cuatro galardones. Teatro Price de Madrid, 26 Mayo 2014.

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